
“La expresividad humana rompe desde dentro, rompe expresándose irrumpe y rompe como un parto”
Hugo Mujica
Todos los seres humanos tenemos formas diferentes de ver el mundo, de sentir y por supuesto de expresarnos. Todo esto se va fundamentando y definiendo al paso de que vamos creciendo.
Nuestra expresividad se hace o se dice según nuestros sentimientos y nuestras prioridades, las cuales vienen de nuestro interior. Al estar ahí se sienten y es necesario liberarlas, expresarlas, para así manifestar ese sentir.
Pero en ocasiones ¿qué prudencial puede ser expresarlas? Si se pueden convertir perjudiciales tanto para el que la expresa como para el que las siente, así como el autor Hugo Mujica lo compara con un parto, el cual es doloroso.
En ocasiones somos personas que callamos por mentir o en alguno casos para no herir, pero cuando no podemos mas tenemos que hablar, expresarnos, decir lo que sentimos, pensamos o creemos, estallando en un mar de palabras y miles de gestos que pueden ser tan dolorosas para algunos y tan refrescantes para otros. Esas mismas que pueden ser punzantes como el más afilado de los puñales, que hieren y desangran corazones o pueden ser tan simples, pasivas y frías como un tronco de hielo, ese que muchos tienen a cambio de corazón.
Es por esto, que nuestra expresividad tiene tanta fuerza que en ocasiones cuando se manifiesta puede ser tan violenta que puede causar daños tanto emocionales, psicológicos o personales.
Imagen tomada de:http://sentirmebien.com/wp/wp-content/uploads/2009/08/enojada.gif


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